Mi mirada está enamorada de la tuya.
De tus pupilas esquivas, que se esconden.
De tus pestañas largas, que cantan cuando ríes.
De las líneas que a la luz tu ojo cruzan,
mapa castañeado de lo tuyo
que es amar sin mencionarlo.
Amar que se insinúa,
en los luceros que ansío.
Amor que me provoca,
en las miradas discretas que me envías.
Amar que se aparece,
en las miradas que a veces encuentro yo.
En el trayecto que siento
detiénese en mí a tiempos perdidos.
En el trayecto de esos dos inicios de vida
contenidos.
Que se comprimen y expanden a la luz del sol
cuando los miro.
Que inhalan y exhalan al tiempo de tu respiración
de excelsa pasión rebosante.
Héroes dormidos que a veces encuentro.
Entre valientes y temerosos,
que se esconden cuando siento que es recíproco.
El misterio,
el temor,
la inseguridad,
del dejo de Venus en mí perdido.
De los solos que así como si nada avanzan
Frente a ti.
Que se esfuerzan por no desviar su camino,
hacia tus soles inmensos.
Que crecen, se enojan, se sonríen y me incitan a correr.
¿Será que nuestros ojos ya se aman
sin que lo sepamos nosotros?
Ojos que se encuentran y huyen.
Ojos que discuten y callan.
Ojos que bullen.
¿Será que esto es entre ustedes,
y no tengo nada que ver aquí?
Será que la cosa es entre ustedes,
y yo sólo interfiero,
deseando.
Y escapo.
Y te me escapas porque
no me quieres tampoco.
Y son las ventanas de tu alma
las que sienten ver algo en mí.
Dentro mío,
el siempre vacío.
A través de mis ojos,
laberintos fáciles.
Usados,
apretados,
aburridos.
Desolados y abatidos,
por el cansancio de buscar
con la vista tus latidos.
Y no encontrarlos.
Cansados, de sólo poder ver
el resto de tu cuerpo.
Y ansiosos,
rebosantes de fe verde.
Al sentir que cuando enfoco a la nada
hay un algo saliendo desde tu todo.
Una mirada esquiva,
que me busca y se va.
Que se esconde de algo
Que espero, de ti sea igual
que lo que sienten mis ojos impíos,
y que nuestras miradas finalmente se puedan encontrar.
Que conecten mis pupilas bajas con el fondo tuyo,
y que vea algo blanco perlado.
Lo reluciente y deseado.
Una ópalo azul tras tu cara gris de piedra.
Alguien que me miraba hace tiempo esperando.
Que el fondo tuyo
del fondo mío
también se enamore.
Que de las ventanas del
tuyo y del mío,
la pasión salga y
palpable rebose.
Que pase a ser algo
entre el verso de tu alma ardiente
y mi ansioso corazón.
¿será que son las líneas de nuestras manos las que coquetean, y yo no tengo nada que hacer ahí?
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