No pienso ceder.
No pienso rogar.
No pienso perder.
No pienso ganar.
No espero andar por ahí propugnando mensajes de hastío.
No pienso ir e implorarte, de rodillas, que me mires
me veas
me escuches
me sostengas
me roces
me acaricies;
palpites conmigo.
No pienso cometer los mismos errores del pasado.
No pienso cambiar.
No quiero darte falsedades
y no quiero que sepas mi verdad.
No pienso.
No pienso.
No pienso.
Si fuera cándida kadima;
escandalosa damisela en peligro:
frágil, empero,
con ímpetu conquistador.
Si fuera majestuoso caballero
de oro en la mirada,
imponente altura;
de tu belleza mecenas pequebú.
Pero sólo pienso.
Sólo pienso.
Sólo pienso.
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