miércoles, 13 de noviembre de 2013

Luz

Los sentimientos de vacío ahora son sólo esbozos.
Los silencios brisas.
Los disgustos lloviznas.

La decepción ya no dura.
La incertidumbre despacio azota.
Tus sonrisas quedan,
en mí.

Por las promesas rotas se pasa.
Por el camino ya hecho se está.

Un hilo se rompe,
pero pendo de cien más.
Y nunca se deja de hilvanar.

Aunque de tu mirada me esconda,
e invente a mis ojos que los tuyos no son de verdad,
no logro prosperar,
sin darme cuenta de que en verdad estás aquí.

De que todo es cierto.
Y de que las caídas hacen más bonito el caminar.

De que las decepciones no me importan
Porque está todo lo demás.

Que me sostiene,
que me tiene y que me aguanta.
Y que sé que estará hasta al final.

Que los ocasos fines no significan,
porque en la noche tengo la luz
de tus estrellas para navegar.
Y llegar a la mañana,
sentir el sol en mi cara.
Y sonreír porque pude despertar.

Ahora la luz se cuela por las puertas.
Por los dolores.
Por las mentiras y las verdades.

Ahora los pájaron cantan en serio,
los sentimientos de los libros existen,
y creo que me conozco de verdad.

Conozco mis miedos,
mis vacíos,
mis verdades.

Y agradezco por conocerte a ti.
Por poder mirarte y tenerte.
Creerte y dejarte.
Correr y sentirte aún así aquí.

Por quererte y que me quieras,
y tener la suerte de saber
que lo importante está en mí.

Que viene luz de todas partes,
y que siempre se puede seguir.

Gracias a ti,
ahora soy feliz.


Eso si,
sé que todo lo que viene se va.
Es el equilibrio que en noche y en día deja a la vida.
Pero a esto mismo desafiaré.
A los dioses escupiré y al sol dispararé
si llego a saber que te irás.

Porque hasta la vida en penumbra es dichosa,
si tu estás aquí
Conmigo alumbrando,
la nada hasta al fin.

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