miércoles, 6 de noviembre de 2013

Espino o clavel

Que el que sonría, dulce, a todos.
Que el que no hable ni, arrebatado, arremeta
y te diga

observaciones
pensamientos
sensaciones
que de ti tengo

y te toque
y me acerque
y exhale
el aire caliente
que contengo cuando estás aquí
o allá
o cerca
o lejos
motivo de bullir,
tú,
¡motivo de bullir!

y de esconderlo, yo,
por dentro,
tú no el motivo:
yo
yo
yo.
Contensión y capa
no son inexistencia,
¡disimulo!
Contensión y capa
no son disfraz:
es ser.

Gris por fuera,
porque así se es.
Sonriente a cada uno
porque así quiero ser.
Intentar estar oculto,
mas por dentro pesarme
que lo que más vital dentro mío
se ahoga
cada tiempo
y sentir
que cumplo el deber
mas no soy
porque me tinto con el "tengo que hacer".

¡Y me pigmento!
Y no soy ni negro ni blanco,
Me contengo
me mezclo
me amarillo
y doy por resultado algo que me contenta
por un lado
y que por otro
me dan ganas de vertirme
en aguas naranjas
y ser
sin estar.

¡Y no soy camelia!
No heme hecho para admirar,
¡no soy carnero!
No me acercaré y te tocaré las manos
sólo por placer.

¿Y soy acaso?
Ruda
Malta
Clavel.

¿Y soy acaso?
Agua turbia.
Tuna punzante;
espino.

Espino y de cara clavel.

Jarra tosca y simple, al parecer llana
pero amena
¡con agua hirviendo que si mucho acercas
te va a caer!

Y cómo quieres que no contenga
si así no ayudaría
Y cómo quieres que contenga
si así el cuerpo del erizo irían a tocar
¡Y dejarían marca!
En mí,
¡podrían dejar marca!

Quemarme el pecho, otra vez,
y tras la camisa a cuadros volver a esconder
el hastío del amor púnico
que el agua hirviendo mi propio cuerpo
-a ningún otro-
quemó

¡y seguir sonriendo!
¡y seguir sonriendo!
¡y seguir sonriendo!
!y seguir sonriendo!

No hay comentarios.:

Publicar un comentario