Cuando llegas
y te sientas
en tu casa
y, tu gato
-oh, tu gato-
y la trémula luz
de siempre
-desde niño; la lámpara que echó a perder tu mamá
y el hermano arregló;
lo único que queda
del antiguo hogar-.
Y ya estás libre:
en tu casa
y, tu gato
-oh, tu gato-
y la trémula luz
de siempre
-desde niño; la lámpara que echó a perder tu mamá
y el hermano arregló;
lo único que queda
del antiguo hogar-.
Y ya estás libre:
el camino se
acabó;
tanta gente
tanto sentimiento
tanta palabra
tanta defensa
tanto bombón.
Y ya no más:
terminaste
por fin;
lo lograste.
Y ahora aquí:
"mi gato y yo
yo y yo;
tanto proceso
cerrado.
¿Es lo que quería,
no?
Yo, solo.
Yo, otra vez.
Tanta herramienta
nueva,
tanta muela caída,
tanto nuevo color.
Y heme aquí
solo otra vez.
La labia
-falsa, llana o
serena-
la indefensión
-no más, no-
los cupidos
la promesa y el
adiós.
Sonrisas de ojos
tristes
y el gato y la
taza de té
para pensar
siempre
para recordar.
Ahora hay qué
hacer
ahora, con colores
nuevos
y siempre
acompañado de mi
antiguo gris."
Quién sabe
en qué pueda
terminar
esta historia
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