Las alas de la noche me
cubren. Las tentaciones apagadas me cobijan. Tu mirada se esconde entre los
árboles y no sé que más pensar… de mí… y de ti. Las manos de los pesares
pasados salen de la tierra e intentan llevarme. Pero ya no sirve. Ya nada
sirve. Son sólo esbozos de golpes. De caricias. De juegos. De amores y de
odios. De un pasado y un futuro que penden ante la inmensidad. Los aullidos de
los perros lejanos alcanzan poco a poco mi amortajado corazón y el miedo se
empieza a formar. Con fuerza de olvido. Con potencia de vengar. Con rostro de
melancolía. Con ojos de ti. Con esa mirada que antes me amaba. Que me quiso.
Que me odió y que murió.
Recuerdos.
Son sólo recuerdos.
Los
géiseres de sangre disparan al son de mis latidos. Veo los parajes que no son
ni serán nunca los mismos. Mis ojos antes eran sólo para ti. Ahora el canto de
los cuervos es mi religión. El polvo de los antiguos mi placer sexual. Las
ráfagas con olor a muerto mi única compañía.
Y tu recuerdo mi único pesar. Las
moscas mis compañeras de viaje. Y la desconocida inmensidad mi Dios para rezar.
Las flores inertes me guían. Y un norte ya no hay en mi realidad.
Recuerdos.
Son sólo recuerdos.
Las
nubes conjuran un atronador castigo. ¿Contra mí? ¿Contra las traicioneras
ratas? ¿Contra los seres con alas que se pueden ir cuando quieran?
como tú
¿Contra
los árboles que se mantienen erguidos pase lo que pase?
¿O contra ti?
¿Contra
los meses que no cambian? ¿Contra los años que pasan? ¿Contra la gente que
olvida?
¿O contra mí?
Los
niños mueren. Las madres lloran. Yo sigo aquí.
Siguiendo al destino. ¿Contra la gradiente?
¿O contra
ti?
O quizá
contra el mundo. Pasando sobre los insectos y fetos enterrados y pisando lo que
alguien alguna vez soñó. Matando pájaros con la mirada y perdiendo y perdiendo
mi piel. Corriendo a campo traviesa sin mirar atrás. Desgarrándome la carne y mordiendo y
escupiendo al porvenir.
¿Qué acaso ya no soy persona? ¿Qué acaso el
que nada sea como antes significa que yo tampoco lo puedo ser? ¿Qué el que ya
nadie tenga manos ni piernas hace que yo sea una bestia también? ¿Qué los
relojes ya no corran y que risas no se escuchen quiere decir que todo es el
fin?
Me
sostengo.
Lo intento.
Pero
para sobrevivir debo matar. Para defenderme quemar. Para saciarme violar y para
seguir masacrar lo más débil y lo dejado atrás.
¿Acaso
desde
que te fuiste
soy un animal?
Acaso.
Esta
ahora es mi historia.
¿Y ya
no importan mi principio y final?
Y si
todo es un sueño.
¿Y sólo
juego o jugué por un tiempo a despertar?
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