domingo, 12 de enero de 2014

Mi ser por fin Vengado



Mi mandíbula se cierra entre tu patética carne faldera que nunca supo, ha sabido o sabrá hacer algo bien. Mis manos se retuercen ante tu cuello desfigurado por el balance perfecto de mi crimen consumado y esa risa idiota que no dejaba de salir de tus inferiores labios. Gozo con el hedor de ésa pútrida mezcla de tu sangre que no volverá, y de mi sudor que espero volver a oler sobre el cuerpo que me has quitado. Rata usurpadora. Conquistador desalmado. Cómo vivías con lo mío por derecho entre tus brazos, sin estar atento a que mi sombra se posara entre la luna y tu ventana y dejara caer mi cuchillo con afán enrabiado sobre tu penoso corazón humano. Infame esbozo de soledad en mi mente has dejado por haberme quitado al ser que más amo.  Imperdonable pecado y maldito mi pecho aún exaltado. Mi corazón masacrado. Se regocija. Ante tu rostro ahora desfigurado. Por la fuerza que Ares en mi cuerpo poseído ha depositado.  Y que ha actuado. Dejando el camino despejado. Para correr y a sus brazos lanzarme exaltado. Para comer su lengua y hacer mías sus manos. Sus pecados. Sus confesiones  y sus llantos. Para devorar sus temores y hacer míos sus labios. Sólo míos. Para llevar a mi cama y hacer el amor para siempre enlazados. Sin nadie que sobre. Sin tu presencia rodeando. Mi sentimiento desbordado. Por mis ojos, mis manos, el puñal y tu cuerpo reventado. En un punto condensados. Amándolo. Con la fuerza con que contigo he terminado. Porque te odio. Y el sentimiento maldito aún no ha terminado. Por haber sabido aunque fuera por segundos que en su cama has estado. Que su todo has tocado. Y porque en sus recuerdos sigues palpitando. Así que te sigo estrangulando. Te sigo destrozando. Escupiendo y pulverizando. Celebrando. Ante tu cuerpo inerte y mi ser victorioso proclamado. Que ya no estás. Ya no volverás. Y mi ser dignificado podrá actuar. Y ya no teniendo a quien culpar. Veamos quién será el que ahora por mí sufrirá…

No hay comentarios.:

Publicar un comentario