jueves, 8 de enero de 2015

de ojo serpentoso te viertes
en un mundo
de sigilo
pero yo te puedo ver:
verde
vertiginoso
verdesiempre
siempreviva tú.

Tú, de pierna anfibia
(el antepasado fulgor
venido de la sierra
hijo de un rey;
cómo no darse cuenta).
Tú, de crema cortada del café:
de risa de corte
de estilo de Hemingway
de una división basta
entre lo íntimo y el absurdo sabor
que al mundo muestras;
ése no eres tú.

Tú eres de cantos de dios griego:
de uno desconocido,
poco citado,
nunca común.
Tú, de apariencia de cloaca:
de quejido viejo
un rebote
fugaz.
Ay, quién fuera de tus botas los eternos cordones,
abrazándote.
De tu chaqueta las hombreras,
al tacto dándote siempre el aliento
—no sientas pena, hombre, más—.

Bebé
hombre niño de la pieza siempre sola
y tú allí, en la esquina,
con un peluche desguañangado, en la mano;
tú, siempre allí, queriendo cariño;
tú, siempre ahí, esperando por un amor
al que no dejas entrar.

Y yo he sentido resquicios de esa pena,
de esa gana:
en tu gesto del ojo,
en tu comentario,
en tu exclamación;
en el sabor de tus labios,
del tiempo remoto
un verde musgo jugetón.

No se sabe
cuál es amor de la vida,
el pololo perfecto.

No se sabe
quién en la vida cuánto irá a durar;
se tiene un halo
de un tono que se piensa
será mi vaho
el día en que necesitaré:
temor,
brío,
fe.

Y tu color es como el de la algas,
de mis favoritas medusas.
De algo que nunca he contado,
pero siempre me ha gustado.
De uno de esos deseos,
de esas imágenes que en mi cabeza surgían
en mis sueños, cuando pequeño:
cuando era un niño
solo
en mi pieza
con el peluche de un osito boxeador
esperando amor.

Hay tanta imagen ahora:
de futuros,
de un pasado olvidado.
De mí, con tanta gente;
departamentos con tanto background:
años nuevos, con diferentes amigos:
aquí, en Nueva York, en París.
Hijos inventados, inseguridades;
yo anarquista, yo-yo, yo burgués.
Y lo único en que creo:
sentimientos, colores.
Ay, hombre de los labios de sapo de color
de piel de medusa cariñosa
y abrigo de armiño siempre queriendo abrigo:
una de las cosas que sé
es que siempre te amaré.

Y no me importa realmente cuál sea el background
cuánto pase
en qué te vea
y en qué me vea a mí.
Con quién me case
cuándo me muera
qué diablos pase:
Yo sé que siempre te amaré
Yo sé que siempre te amaré
Yo sé que siempre te amaré
Yo sé que siempre te amaré.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario