martes, 30 de junio de 2015

Eucaliptus

Separar a alguien en indicios
es brutal
y no es tan sólo llamarlo
por quebrantos:
es un punto de alma
que hay que buscar
y verlo completo.

Y hay un día que te has levantado
y miras el espejo
y te ves
diferente.
Y hoy que me he levantado
y veo el espejo
y no hay igual.
canto a un reflejo cortado
de semen
grito
pimienta;
duda
eucaliptus
sinceridad.

Y recuerdo un bosque
del que hablaba mi mamá
—ella, llena de deseo y resguardo,
ella, hoy tan lejos—
y pienso
en ese aroma que en mí
hace agitar a un nacer
de infancia, de idas a la playa
de cojines y sopaipillas en el sillón.
Y hace brotar
una melancolía y un duende
de ropa opaca
hilo conductor
de mi mirada anhelante.
Recuerdo brumoso
de infancia de pájaros solos
recuerdo brumoso
de eucaliptus el olor.

Y el canto del viejo
—el abuelo de mi madre
junto a la estufa a carbón—
contando el martirio
de ver los centenarios árboles morir
ante la tala y la tierra sucia
de los arbolitos que empezaban a surgir.

"Que estos liberales
que no piensan en nadie.
Que estos liberales
que a los que siempre hemos vivido aquí
la vida nos cambian
y nos hacen sufrir."

Él, que odiaba los tarros
y trabajaba en una fábrica de metales
y cuya muerte ante el cáncer
fue una de las primeras cosas que vi.
Yo, que entre rieles y ruidos
y entre el olor a eucaliptus
fue donde crecí.
Y los amo.
a ellos venidos del afán del hombre blanco y golpeador.
A ellos
que aplastaron y mataron
a los alerces
a ciertos ríos y ciertas aves:
el hogar de gente que respeté y ya murió.

¿Y esto está errado?
No.
Crecí allí, ante su cobijo
lloré allí, en mi primera soledad.
¿Pueden culparte por amar a alguien?.
Una voz púnica
Un tormento arrullador
Un cariño
a ese gato que es sólo amable contigo
y en sus ojos cae en un abismo
de pálpito el corazón.
De un ansia roja
cuando anda lejos
y temes que le hayan golpeado.
Una indecible y martirizante duda
de sentir
algo que piensas hace mal;
una ahogada
pero amarilla
sinceridad.

Pequeña, tan pequeña,
que puedo guardarla
en mi tetilla.
pequeña, tan pequeña,
que sólo los irracionales
se llegan a preguntar:
"¿habrá un rojo anhelo
en él esperando por brotar?
Una cápsula
congelada:
un capullo
encontrado en el bosque
cuando niño
y traído de esa tierra brígida,
Zapallar?

De donde han venido los erigidores
de este Estado de Martirio
De donde han salido
aquellos que han puesto de nanas y obreros
a nuestras mamás.

Pero nosotros somos los amigos de Nico.
Pero nosotros somos ahora
su hogar
Lo cobijamos y lo abrazamos
y nunca le haríamos daño
Lo cobijamos y lo abrazamos
pero
hay algo dentro suyo que
realmente no llegamos a entender."

Y es que los amo, amigos míos
pero sin darme cuenta a todos he sido ambiguo.
Y es que la lengua en que conversamos
no es aquella en la que hablaba cuando nací
y es que el nombre que ustedes me dicen
no es que el me rige
sino David.

Y cambia mi horóscopo
y cambia el anhelo que da cuerda a mi sentimiento
Y creo, sí creo,
en nuestra lucha
Pero hay algo mío
que por mucho he negado
que me inspida y los pulmones me envuelve
cual rojas alas de mariposa atada.
Que en un letargo me tiene
y que estas amarillas pústulas
hace surgir hoy en mi piel.

Hoy, que huelo las semillas que guardo
en mi pecho
y cuyo latido ya no quiero contener.

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