domingo, 1 de marzo de 2015

Cierro los ojos
te miro, te toco y te beso.
Todo es de verdad.

tú y esa risa
tú y ese palpitar.

Pero: ¿me preocupas de verdad?
eres tú o el afán
de tacto.
eres tú o el afán
de amor.
¿Y qué es amor?
La forma del impulso
la forma del borboteo
la forma de la pulsión.

Hay tanto
que no puede ser aprehendido
hay tanto
que sin ser capaz de nombrarlo nos creemos
capaces de abrigar.
Tú y tu risa
la forma que me forma.
Tú, palpitar.

Pero, te siento:
de verdad.
No es lo mismo que ayer.
No es lo mismo que antes.
No eres Edipo.
No eres K.
No busco en ti columna cual puente a la totalidad.
Sólo te busco a ti;
a tus sonrisas
a tus miedos
a tus dedos
a tu dios.

Y no hay ya mayúsculas.
No hay ya pavor ante el Señor.
Eres de piel y hueso, como yo;
escala de grises de deseos y hollín.
Y, ¿por qué te quiero?
¿Porque a ti te puedo abrigar?
Porque puede haber abrazo mutuo
y calor nos podemos dar.

No lo sé;
no hay concluyente respuesta
pero entre tus dedos siento un hogar.
Y sí, hay un dejo patológico
cual evangelio muerto en Navidad
pero te quiero.
¿Importa algo más?
Y no es tanto:
eres un hombre de carne y hueso
como todos los demás.
Y uno no sabe mucho:
de dónde vienes, a qué vendrás.
No hay concluyente respuesta;
nunca la hay.
Pero contigo siento un hogar.
Y no entiendo por qué siento las cosas
pero las siento
y contigo quiero estar.

Aunque, las cosas como siempre se complican más:
no te miro, no te toco y no te beso.
Y no hay verdad.

Abro los ojos


No hay comentarios.:

Publicar un comentario