domingo, 31 de mayo de 2015

Perdimos: no pude hablar suficientemente claro o fuerte;
no logré aportar a la Revolución.
¿Por qué sigues mirándome entonces?
No has leído mis escritos;
ahí sí que vivo:
soy claro, tenue, perspicaz:
ahí puedo darme el tiempo para ensayar y dejar solo lo que quiero mostrar.
¿Por qué sigues mirándome entonces?

Soy de paja, polvo y fulgor:
abro las latas de mi espalda y dejo escapar fuegos de artificio:
y dicen blá, bli, blo:
¿realmente has entendido lo que he querido expresar alguna vez?
Realmente, no he querido decir nada claro:
me asusta mostrarme, herir a alguien;
broto a tiempos y luego me quiero esconder cual camaleón.
¿Por qué no hablamos solo por correspondencia?
Y así no veo tu risa
y así no veo tu espalda
y así no siento tu calor.

Y así no titubeo.
Y así no temo ante las sombras que rodean el día a día:
de la gente triste, de la gente álgida de espesor.
Es difícil ser persona, lo sabemos.
¿Por qué has escogido, entonces, salir?
Y por qué me tomas de las manos y me llevas contigo
y te ríes y vas saltando conmigo de la mano hasta el fin.

Hombre de los campos
hombre de los ojos de castor
hombre de las manos de crisálida
hombre de los labios de pasión
siento tantas cosas
que no logro concretar con palabras
siento tantas ganas
que no sé a qué van a puntar.
Sólo sé
que te quiero
que te quiero
que te quiero


Te quiero por lo que se te escapa